viernes, 28 de agosto de 2009

tratamiento del cancer de higado


El cáncer de hígado es la quinta causa más frecuente de cáncer en el hombre y la tercera causa de muerte por cáncer. En el 2007 se estimó que ocurrieron 711.000 nuevos casos de cáncer de hígado en el mundo y 680.000 muertes por esta causa; un 80% del total de estos casos proviene de países en vías de desarrollo, solo China tiene el 55% del total de estos casos.

“En los diversos análisis realizados en Brasil, Perú y Venezuela, la causa principal de hepatocarcinoma es la hepatitis B, seguida de la cirrosis por hepatitis C y alcohol. En México y Argentina el patrón fue similar, siendo la cirrosis por el virus de la hepatitis C (VHC) la primera causa asociada al hepatocarcinoma, seguida de cirrosis por hepatitis B y alcohol”, afirmó la Dra. Lucy Dagher, Hepatóloga del Centro Médico Docente La Trinidad en Caracas – Venezuela, y una de las ponentes en el Simposio Latinoamericano de Oncología que se realizó en Cartagena.

En una encuesta realizada por la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado – ALEH - en el 2008 se determinó que pacientes que estaban inmersos en un programa para hepatocarcinoma, tenían lesiones significativamente menores al momento del diagnóstico que aquellos que no estaban en el programa, 68% de los pacientes recibieron algún tipo de tratamiento.

“Estos resultados ilustran la necesidad de programas para prevenir la transmisión de la hepatitis B y C. En 1992 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó la inmunización universal, en el 2003 la cobertura fue de un 42%. La implementación de la estrategia de vacunación universal representa la forma más eficaz para prevenir la cirrosis y el cáncer de hígado. Otra forma de prevenir la transmisión de estos virus es analizando la presencia de estos virus en donantes de sangre y manteniendo prácticas de control de infecciones para prevenir la transmisión de estos virus. En los países desarrollados la transmisión sexual y por drogadicción es una causa frecuente de infección por VHB y VHC“, afirmó la Dra.Dagher.

Una vez identificado el individuo con hepatitis B o C, debe iniciarse tratamiento con la finalidad de prevenir la cirrosis y el cáncer de hígado. La cirrosis es una condición pre-neoplasica, por lo que todo paciente con cirrosis debe tener un diagnóstico temprano de hepatocarcinoma, lo que permite ofrecer al paciente tratamientos potencialmente curativos.

Una vez que el paciente es diagnosticado, se toma la decisión de tratamiento en base al número, tamaño de lesiones, status funcional y severidad de la enfermedad hepática. Las opciones de tratamiento incluyen tratamientos locales como la inyección percutánea de alcohol o radiofrecuencia, el trasplante hepático, resección quirúrgica, y la quimioembolización. Adicionalmente, a nivel mundial está aprobado el uso de Sorafenib en el tratamiento del hepatocarcinoma. El Sorafenib es un inhibidor de la multiquinasa que actúa sobre la proliferación tumoral y la angiogénesis.

El medicamento Sorafenib, de uso oral, es la primera terapia aprobada para pacientes con cáncer de hígado, enfermedad que registra 1.5 millón de nuevos casos por año en el mundo, y que hasta el momento contaba con pocas e ineficaces opciones de tratamiento. La comunidad médica científica festejó los resultados significativos de un estudio clínico mundial que se realizó con 602 pacientes con carcinoma hepatocelular en una fase avanzada. Los pacientes tratados con sorafenib presentaron un aumento de sobrevida global del 44% al compararlos con los que recibieron placebo.

Con base en los resultados de este estudio, denominado SHARP (Sorafenib HCC Assessment Randomized Protocol), Bayer Schering Pharma, líder en investigación y desarrollo, obtuvo la aprobación de Sorafenib para el tratamiento de cáncer de hígado avanzado en los principales órganos reguladores de salud internacionales.

En el 2007 la FDA (Food and Drug Administration) amplió el registro de este medicamento para incluir también entre las indicaciones el tratamiento del carcinoma hepatocelular (CHC), la forma más frecuente de cáncer hepático. En Europa la aprobación de la nueva indicación se recibió en octubre de 2007. Colombia y Ecuador fueron los primeros países que obtuvieron la nueva indicación en Latino América.

La FDA aprobó inicialmente Sorafenib en diciembre del 2005, siendo la primera terapia aprobada, en más de una década, indicada para el tratamiento del cáncer de riñón avanzado. La aprobación por parte de la EMEA (European Medicines Agency) tuvo lugar en julio del 2006.

Durante el Estudio SHARP se comprobó la tasa de sobrevida de los pacientes tratados con Sorafenib versus aquellos que recibieron placebo. Los pacientes tratados con el Sorafenib presentaron un aumento de la sobrevida global del 44%, casi tres meses más que aquellos que no recibieron la sustancia (promedio de 10.7 meses versus 7.9 meses del grupo placebo).

Otro dato importante fue que la enfermedad evolucionó más lentamente en los pacientes tratados con la terapia dirigida. Mientras que el tiempo de progresión de la enfermedad en los pacientes que recibieron placebo fue de 2.8 meses, en aquellos tratados con el Sorafenib, el promedio fue de 5.5 meses, lo que representa un aumento del 73% del tiempo libre de progresión de la enfermedad.

“Eso significa que la progresión de la enfermedad en los pacientes tratados con la terapia dirigida demoró prácticamente el doble de tiempo en aparecer”, explicó el cirujano hepático André Cosme de Oliveira, médico asistente del Servicio de Trasplante de Hígado del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo e investigador principal del estudio SHARP en Brasil, quien además explicó que el porcentaje de pacientes libre de progresión de la enfermedad en 4 meses fue del 42% para el grupo placebo y del 62% para los pacientes tratados con sorafenib.

Debido a la baja tolerabilidad a los medicamentos convencionales, y al hecho de que la mayoría de las veces la cirugía no es posible, era necesario que los pacientes que se encontraban en la fase avanzada del cáncer de hígado (70% de los casos) recurriesen a tratamientos más eficaces. “Por este motivo, la eficacia y la seguridad del sorafenib demostradas en este estudio le da a los pacientes con cáncer hepático una nueva perspectiva pues todavía no existía un tratamiento efectivo para el estado avanzado de la enfermedad”, resaltó Oliveira.

Es importante resaltar que Sorafenib se administra a través de un comprimido oral, dos veces por día, lo que mejora la adhesión de los pacientes al tratamiento.

por: Andres Enrique Quintero


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